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CAPITULO LXXXII.

De las santas reliquias que vinieron de Roma , y de la

fundacion del monasterio de San Pedro de Rodas.

Año 603.                                                                                          

I.     Paraque no pase tiempo sin decir alguna cosa de Cataluña en donde corresponden los sucesos : es de este lugar el referir que en aquel libro de S. Pedro de Rodas, que he dicho en el capítulo 16 del libro 4.° que es del órden del P. San Benito , se halla escrito: Que en el tiempo que Focas imperaba en el Oriente, y tenia la Sede Apostólica en Roma el papa Bonifacio cuarto, el Almirante de Babilonia viniendo de las partes ultramarinas con un poderoso ejército suyo , junto con otro de lo Persas, deliberó venir, y amenazó pasar contra Roma. Entendiendo el Romano Pontífice que los Caldéos desde an país querian venir á Roma para sujetarla y devastarla , y apoderarse de los cuerpos de los spóstoles San Pedro y San Pablo, y de otros Santos: convocó un concilio particular de los Pontífices que en aquella ocasion se hallaban en Roma, juntamente con los Príncipes y señores que en ella residian : y allí propuso el temor que tenia por el peligro en que estaba , pidiéndoles consejo sobre to que convendria hacer en aquella urgencia. Y que los Príncipes y patricios Romanos le respondieron acordes : que pues sabia que el enemigo comun queria venir á Roma para llevarse aquellos santos cuerpos, era conveniente, para no padecer tal oprobio, sacar de allí alguna parte del cuerpo del bienaventurado San Pedro apóstol : es a saber, la cabeza y el brazo derecho, y los cuerpos de su hijo ( esto es su discipulo ) San Pedro exorcista, y otros tres mártires, Concordino, Lucido y Moderando, y otras reliquias de otros Santos ; y porhombres fieles y de confianza enviarlas á las partes Occidentales de Francia , para que poniéndolas en cobro en parte segura, estuviesen allí hasta pasada aquella persecucion que temia. Y prosigue el dicho libro diciendo, que aquel consejo pareció bien átodo el Concilio: y que en consecuencia se puso en ejecucion , tomando las referidas santas reliquias , y un vaso, o ampolla de la sangre de la santa imágen de Cristo : y que el Papa con todo el clero las llevaron en procesion hasta ponerlas en una nave. En la cual se embarcaron algunos virtuosos capellanes ó clérigos, de los cuales uno se nombraba Feliu, otro Pons, y otro Epicino, acompañados de los legos necesarios para el servicio en la nave: y bajándose por la corriente del rio Tiber, salieron al mar. Engolfados en él , ordenándolo así Dios omnipotente, corrieron fortuna, y con el viento de (Austro) medio dia , fueron Ilevados á los fines Orientales de España: en aquel terreno donde acaban las montañas anti-Pirineas , y en el puerto nombrado Armen Rodas. Allí pararon por tres dias, no queriendo paser mas allá, hasta haber dado gracias á Dios omnipotente, yá sus Santos. A este fin salieron á tierra , y hallaron agua viva de que bebieron, y descansaron del largo viage que habian hecho. Subiéronse por aquella montaña , que despues se nombró, como hoy es nombrada, Verdera.. Desde allí vieron la bella llanura (de todo el Empurdan hasta Olot, yde allí á Montseny, y costa del Maresma ) el mar, muchas lagunas ó estanques de agua , y el grande salto de la montaña, y agradáronse de aquel parage. Bajando un poco mas abajo de él, hallaron una hermosa fuente de agua clara y fresca que hoy la llaman lo raig (que quiere decir el chorro ), y no léjos de ella una cueva , sobre la coal habia un altar pequeñito, que el bienaventurado San Pablo obispo de Narbona habia edificado allí, cuando estuvo dos ó tres años por aquella montania , como ya lo toqué en el capitolo 7 del libro 4. Y viendo aquellos virtuosos clérigos que el parage era apto y correspondiente al fin paraque le buscaban , sacaron secretamente las santas reliquias de la nave, y las pusieron en aquella cueva, y la cerraron, volviéndose ellios al mar. Pasadas algunas semanas, volviendo allí mismo (ó fuese para mostrarlas á los de la tierra , y venerarlas, ó para volverlas á Roma pasada la calamidad que temian) , perdieron el tino, y no supieron hallarlas. Porque habian crecido tanto los espinos, y otras plantas silvestres , que habian cubierto aquel sitio. Viendo que no encontraban aquel santo tesoro, se estuvieron allí todos, hasta que murieron , á escepcion de uno ó dos que se volvieron á dar noticia á Roma del exito de su viage.

 2.      Pasa mas adelante el dicho libro, y refiere que en aquel tiempo del papa Bonifacio cuarto, y del emperador Focas , fué construido aquel rnonasterio de San Pedro de Rodas: y que allí (debajo del altar mayor, como dije en el capitulo 16 del libro cuarto) reposan los cuerpos de San Pedro exorcista , hijo de San Pedro apóstol , de Santa Concordia , de San Lucidino y de San Moderando. De modo que la cueva que hoy está debajo del dicho altar, en la cual yo he entrado, sería la misma en que fueron puestas aquellas santas reliquias , por manos de Feliu, Pons y Epicino , que las trajeron de Roma. Y diciéndose en aquel libro que cuando las trajeron estaban tambien con ellas las del apóstol San Pedro; el no decir que están ahora , arguye que debió permitir nuestro Señor que en algun tiempo que se volviese á descubrir la cueva , y hallarse en ella las reliquias, dejarían alli las demas, y la cabeza y brazo de San Pedro lo volverían á Roma. Entendiéndolo así, no hallamos contrariedad en lo que sobre este particular dejamos aquí escrito, y lo que universalmente profesa la santa Iglesia católica romana , diciendo que la cabeza del ap6stol San Pedro realmente está en Roma, y allí se muestra junto con la de su socio y coapóstol San Pablo. Y es muy posible que todo haya sucedido asi en diferentes tiempos. Porque si leemos a Guillermo Duran en su Racional (Duran 1.7. c.15), hallarémos que una temporada estuvieron divididos los cuerpos de aquellos dos santos Apóstoles Y asi pudieron estar en un tiempo la cabeza y brazo en Cataluña, y despues volverlo á Roma.

 3.       En lo demas referido aqui, sacado de aquel libro , es bien se advierta que no es desviado de razon, ni muy fuera de lo que traen las comunes y públicas historias. Porque si leemos a Marco Antonio Sabelico (Aenei.8.1.6.) , y a Platina en la vida de Bonifacio cuarto, a Illescas (1.4.c.4), el Bergomense (I 10), Mejia en la Imperial, y á Hartman Schadel , hallarémos que á los últimos dias del imperio de Focas, en el pontificado de Bonifacio cuarto, en el ano 6o8 de Cristo, segun Mateo Palmerin y Baronio, o en el año de 611, segun Mariano Scoto y Pedro Mejia ; Cosroas Rey de Persia tomó toda la Mesopotamia, parte de Siria, Armenia, y Capadocia , y la santa ciudad de Jerusalen : robando la santisima cruz de Cristo nuestro Señor, y otras reliquias, y profanando las cosas sagradas con tanta velocidad y prontitud, que primero se supo en Occidente la victoria que la empresa de la guerra. Y asi no parece irregular el que en, vista de esto que pasaba en el Oriente, y lo que pasaba en Africa, las calamidades de toda Italia por la guerra de los Hunnos , y otras borrascas que se pueden leer en los citados escritores : temiendo la potencia de los enemigos de la fe , deliberasen el Papa , clero ya pueblo de Roma poner en salvo aquellas santas reliquias para que no se profanase todo , del modo que se profanaba en Jerusalen. Mayormente siendo cierto , como lo es, lo que dice César Baronio , que en el año 610 el papa Bonifacio cuarto celebró un concilio Romano, en el cual despues de decididas algunas dificultades, venidas de Inglaterra, se trataron otras cosas de la veneracion de las reliquias del apóstol San Pedro , y de un monasterio especialmente fundado en honor suyo. Que todo es confirmacion de la fe y autoridad en que se debe tener aquel libro de San Pedro de Rodas. Y en lo que en él se lee, sobre que en aquel tiempo de Bonifacio y Focas se comenzó a fundar aquel monasterio , bien es posible. Porque si aquellos venerables capellanes Feliu, Pons y Epicino, que llevaron allí las reliquias , se quedaron en aquel sitio con otros de su compañía , hasta que acabaron sus dias ; se puede pensar que vivirían eclesiástica y regularmente : pues de la confianza que de ellos hizo e1 Papa, se puede conjeturar la bondad y valor de todos ellos. Y á la vida monástica los convidaría la soledad del parage, acompañada de sus buenas costumbres. Mayormente que , como he dicho en otro lugar , la religion monástica del glorioso P. San Benito florecia ya de muchos años ántes. De modo que edificarían allí aquellos buenos clérigos algunas ermiticas ó celdas; y despues creciendo la devocion recibiría los aumentos que referiré ( Dios mediante) en la segunda parte de esta Obra. Fundóse aquel monasterio y su iglesia á invocacion, título y honor del apóstol y principe de la Iglesia San Pedro, sometiéndose inmediatamente á la Sede Apostólica, ex fundatione et constitutione , como dicen ( los juristas) muchas bulas Apostólicas de aquella santa casa : que verémos en la segunda Parte de esta Crónica.

 4.      En el tiempo que pasaban estas cosas en el Empurdan, era arzobispo de Tarragona Eufemio, sucesor de Asiático : del cual he hecho mencion en el capítulo 79. Habia muerto Asiático algunos años ántes : porque conforme dice D. Gerónimo de Oria, ya Eufemio le habia sucedido en el año 603 de Cristo: que segun las cuentas del precedente capítulo, sería en el mismo año que murió Liuna. Y si cotejamos el capitulo 76 con lo que aquí tengo escrito , parecerá que Asiático habia tenido el pontificado cuatro años , poco mas ó ménos. Pero como todo lo que de él podria decir , sería recopilar lo que tengo escrito en los capítulos 76 y 79, á ellos me refiero.    

 5.     De Eufemio sucesor de Asiático en el arzobispado de Tarragona , escribe D. Gerónimo de Oria , que fué varon de mucha erudicion: y que fué muy estimado en el concilio Toledano , entendiéndose, no del concilio pasado, sino es del que trataré en el capitulo 85. Verdad es que los arzobispos D. Antonio Agustin y D. Juan Terés , en sus Episcopologios ó catálogos, ponen á Eufemio mucho ántes, como está dicho en el capítulo 71. Pero de to que allí tengo escrito , y de lo que escribiré en el capitulo 86, resultará el tiempo cierto, que fué este de que voy tratando , y no el en que le ponen los dichos dos sucesores suyos. De donde se ve claramente que él presidia en esta nuestra provincia en el tiempo de la venida de las santas reliquias y fundacion del antiquísimo monasterio de San Pedro de Rodas.

 

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